José Domingo Laso, fotógrafo de Quito

José Domingo Laso, fotógrafo de Quito

Lfoto articuloa fotografía lucha constantemente contra la muerte y el olvido, en ella sobrevive la pasión por captar algo para el recuerdo; es como una memoria eternamente presente que construye imágenes de hechos y personas que queremos preservar. Por esta razón surge la necesidad de atesorar imágenes.

 

 

La fotografía, como procedimiento técnico fue presentada públicamente en la Academia de Ciencias de París en el mes de agosto de 1839 de la mano de sus inventores Louis Daguerre y Joseph Nicéphore Niépce. En pocos meses esta técnica, que plasmaba imágenes en metal y que recibió el nombre de daguerrotipo en honor a uno de sus inventores, llegó al continente americano y su difusión fue imparable.

En este contexto, a finales del siglo XIX se establece en Quito el estudio fotográfico de José Domingo Laso (1870-1927). Quien nació en Quito en el seno de una familia notable, pues su abuelo José María Laso, abogado guayaquileño, fue senador por la provincia del Guayas. José Domingo Laso estudió en la escuela de los hermanos Cristianos del Cebollar. Una vez terminados sus estudios comenzó a trabajar en una imprenta como maestro de Tipografía. Hacia 1897 José Domingo Laso conoció a un padre Salesiano de origen italiano. Este acontecimiento podría pasar inadvertido en una biografía, sin embargo este hecho unido a su boda con Delina Iturralde, prima del pintor Juan León Mera, fue lo que encaminó a Laso al mundo de la fotografía.

En 1899 José Domingo Laso inauguró su primer taller de fotografía, Fotografía Laso ubicado primero en la Carrera Bolivar y posteriormente en la Carrera Venezuela, entre las calle de las Escribanías (actual calle Chile) y la calle Mejía, en el centro económico de la capital ecuatoriana.

Como todos los estudios fotográficos de la época, el trabajo principal de Fotografía Laso consistía en la realización de cartes de visite, es decir, tarjetas de visita, y retratos de la burguesía local y de autoridades políticas y religiosas del Ecuador.

En 1903 José Domingo Laso colaboró en la elaboración de un mapa de la ciudad de Quito realizado por el ingeniero norteamericano Henry Grant Hingley. Este plano es todo un dispositivo de demostración pues estaba acompañado de anuncios comerciales, referencias visuales fotográficas y textos descriptivos de los principales edificios civiles y eclesiásticos de Quito. En ese trabajo, cinco de las ocho “viñetas fotográficas” de la ciudad de Quito fueron realizadas por Laso, participando de esa forma en la construcción de una ciudad moderna y turística. Posteriormente, estas viñetas fueron publicadas en forma de tarjetas postales.

En el mes de febrero de 1909, aparece por primera vez la revista quincenal Ilustración Ecuatoriana. Esta revista fue una de las primeras en publicar de forma permanente fotograbados con reproducciones de fotografías. Entre los fundadores de Ilustración Ecuatoriana estuvo José Domingo Laso; acompañado de los que, posteriormente, fundarían la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos, el 7 de julio de 1909.

A partir de aquel trabajo, en la obra de José Domingo Laso, se comienzan a percibir ciertos principios formulados por poetas y críticos de la época: ideal de belleza, autonomía del arte y sensibilidad del artista. Postulados que fueron claves en el desarrollo de la Modernidad en Ecuador. En ese mismo año, Laso comenzó a impartir lecciones de fotograbado en la Escuela de Bellas Artes.

En contraposición con lo establecido en la revista Ilustración Ecuatoriana, Laso también producía tarjetas postales en las que se otorgaba visibilidad a aquello que la sociedad de la época, marcada por los valores de las élites blanco-mestizas, pretendía encubrir. Entre 1899 y 1927 Laso publicó muchas tarjetas postales con paisajes y vistas de Quito, sin embargo también publicó una serie denominada Alrededores de Quito y Costumbres de Indios donde se muestran imágenes de indígenas ecuatorianos.

De esta forma Laso se convirtió no solo en un referente para el mundo de la fotografía en Quito, sino también en uno de los principales exponente de la Modernidad ecuatoriana.

Estas son las miradas que se muestran en la exposición “La Huella Invertida” una propuesta expositiva que permite a los visitantes, a través de una museografía potente, pasar de observadores a observados. La exposición estará abierta al público hasta el 15 de noviembre en el Museo de la Ciudad.