James Díaz, becario del Banco de la República

De contador público a compositor promisorio

Aunque su pasión siempre fue la música, cuando James Díaz tuvo que elegir carrera prefirió estudiar contaduría pública, una profesión que, supuso, le brindaría mejores oportunidades y mayor estabilidad económica. Y así lo hizo, se convirtió en contador y trabajó como auxiliar en una oficina tiempo completo. Sin embargo algo le hizo falta siempre: la música, o mejor dicho, la alegría que produce dedicarse a lo que a uno realmente le gusta.

Al final lo dejó todo y se matriculó en el Conservatorio de la Universidad Nacional, de donde se graduó con honores en 2012; desde entonces ha forjado una trayectoria llena de reconocimientos que lo posiciona hoy en día como “uno de los compositores más promisorios del país”. Hace unos días el Banco de la República anunció a James Díaz como ganador de la beca Jóvenes Talentos, una oportunidad que le permitirá cursar una maestría en composición en Manhattan School of Music en Nueva York.

La historia…

El primer instrumento que James Díaz tuvo en su vida fue una organeta que su papá le regaló cuando tenía 13 años, él no sabía tocarla, nunca había recibido clases de música y sin embargo, aprendió a tocar “a oído” algunas canciones para presentar en la iglesia los domingos.

Como no viene de una familia con tradición musical o artística, cuando llegó el momento de elegir una carrera profesional pensó en algo que le permitiera “ganarse la vida” sin tantos problemas, entonces eligió la contaduría pública.

“A los 18 años trabajaba como auxiliar contable en una oficina, estando ahí descargaba de Internet libros sobre teoría musical y armonía, que leía mientras hacía cuentas. Leí muchos libros, a veces ni los comprendía del todo, pero la inquietud y el deseo de saber cómo se hacía música eran tan grandes, que seguía con otro y otro libro. Ahí fue cuando tome la decisión de abandonar ese trabajo y dedicarme completamente a la música, entonces empecé a tomar clases particulares de piano, que me permitieron alcanzar el nivel necesario para presentarme a la universidad.”

James estudio el pregrado en música, con énfasis en composición, en la Universidad Nacional bajo la tutoría de los maestros Moises Bertran, Harold Vázquez y Gustavo Parra; en 2015 se graduó con honores. También tomó clases magistrales junto a compositores tan reconocidos como John Corigliano, Kalevi Aho, Christopher Rouse, Steven Stucky, Anna Clyne, Matthias Pintscher y Aylton Escobar. Además, en dos ocasiones, fue becario en el Festival Internacional de Música de Cartagena.

“Tuve la fortuna de contar con maestros únicos, que han sido vitales en cada momento de mi trayectoria como músico. Sin embargo uno de ellos fue determinante: el maestro y director Hugo Riaño, con quien tomé mis primeras clases de piano y armonía. Gracias a él, a la pasión y el profesionalismo con que se refiere a la música, tomé la decisión de abandonar para siempre la contabilidad y dedicarme de lleno a esta aventura llamada composición.”

Así empezó una carrera promisoria, llena de aplausos y premios. Con apenas 26 años, James se ha ganado algunos de los reconocimientos en composición más importantes del país, entre ellos: el Premio Nacional de Música en la categoría “composición” que entrega el Ministerio de Cultura (2015), el XV Premio de Composición “Cuidad de Bogotá” que entrega la Orquesta Filarmónica de Bogotá (2012), y recientemente la beca Jóvenes Talentos en la categoría música que otorga el Banco de la República, reconocimiento que le permitirá cursar una maestría en composición en la Manhattan School of Music en Nueva York.

¿Qué significa ser becario del Banco de la República?

“La beca del Banco la conocí cuando todavía estudiaba en la universidad, porque varios alumnos del Conservatorio se la han ganado; creo que desde ahí tome la decisión de postularme y de hacer todo lo posible para ganar.”

La beca “Jóvenes Talentos” del Banco de la República se entrega anualmente desde 1986 en dos categorías que se intercalan: artes plásticas y música. El objetivo es estimular el perfeccionamiento de músicos y artistas jóvenes de Colombia, con el fin de elevar los niveles de excelencia de estas artes en el país. La beca está dirigida a jóvenes que no hayan realizado estudios de posgrado en el exterior y que cuenten con algún tipo de trayectoria y reconocimiento en ámbitos regionales o nacionales. Quien accede a ella garantiza el cubrimiento total de los gastos de matrícula, vivienda, sostenimiento, pasajes aéreos, seguro médico y odontológico, así como ayuda para libros, material educativo y gastos de tesis.

“El día en que supe que había sido el ganador fue un día de mucha emoción en mi casa, todos saltamos y nos abrazamos. Esta maestría será un gran aporte a mi formación como músico y creador.”

En septiembre de este año James viajará a Nueva York e iniciará sus estudios de posgrado en composición, quizá lo que más le entusiasma es que el programa que ofrece la Manhattan School of Music permite profundizar en dos áreas que son de su total interés: la música electroacústica y la música mixta. Además de la ciudad en sí misma, de la escena musical y cultural que ofrece.

Este es el primero de los muchos sueños que tengo: sueño que mi música sea interpretada por las principales orquestas y ensambles del mundo y que mi nombre sea un referente de la música colombiana a nivel internacional. Espero también algún día ser maestro y ayudar a otras personas a encontrar su propia voz, al igual que mis maestros lo hicieron conmigo.”

Visite la página web de James Díaz: www.jamesdiaz.co