Herman Velilla

Memorias de un héroe que no quiso serlo

La obra se basa en los diarios de guerra del joven Teniente Herman Velilla, quien siendo universitario y profesor de un colegio en la capital del Paraguay debió abandonarlo todo para acudir en defensa del Chaco paraguayo ante los avances del ejército del vecino país. “Diario de Guerra. Desde las trincheras de Boquerón”, es el título de esta nueva publicación del Centro Cultural de la República El Cabildo y el Congreso Nacional del Paraguay, en conjunto con la Fundación Roa Bastos y la Editorial En Alianza.

Los textos fueron compilados por la sobrina del autor, Julia Velilla Laconich. “Entre los primeros en alistarse para concurrir a la defensa del Chaco estuvo Herman Velilla. “El 3 de agosto de 1932 se embarcó para el frente. Tenía 21 años. Desde el 7 de agosto, poco después de llegar, comenzó a escribir un diario de guerra en el que pintaba con elocuencia los avatares del inicio de la contienda: las imprecisiones, la desorientación inicial, las carencias del ejército y hasta la sorpresa por la tenaz y heroica resistencia boliviana”, explicó la historiadora.  “Muchas de sus correspondencias, con sus descripciones, opiniones e informaciones eran reproducidas por la prensa y seguidas con interés y ansiedad por todo el pueblo, combatientes y de retaguardia”, agregó.

Los diarios sirven de testimonios contundentes pues grafican las situaciones de su tiempo, en el contexto de sus autores. He aquí la importancia de tan privilegiada visión desde la primera línea de batalla, en la mirada y experiencias de un joven paraguayo.

La contienda

La guerra del Chaco, entre Paraguay y Bolivia, se libró desde el 9 de septiembre de 1932 hasta el 12 de junio de 1935, por el control del Chaco Boreal. Fue la contienda más importante en Sudamérica durante el siglo XX. Los distintos tipos de enfermedades tanto físicas como psicológicas, la característica hostil del teatro de operaciones y la falta de agua y buena alimentación produjeron el mayor porcentaje de bajas y afectaron la salud de los soldados sobrevivientes, a muchos de por vida. El enfrentamiento consumió importantes recursos económicos de ambos países, de por sí muy pobres. El idioma guaraní fue un importante componente en la defensa paraguaya, pues permitió a sus soldados comunicarse en un idioma que el enemigo desconocía.

La Batalla de Boquerón fue la primera batalla de la Guerra del Chaco, entre Bolivia y Paraguay. Se libró desde el 9 al 29 de septiembre de 1932 en torno al fortín Boquerón. Culminó con la recuperación de la plaza militar por parte del ejército paraguayo, la captura de sus ocupantes, la caída de los fortines circundantes y la retirada hacia el fortín Arce de las fuerzas bolivianas que intentaban prestar ayuda desde el exterior al fortín Boquerón.

La Guerra del Chaco transformó a numerosos paraguayos de bien en soldados convencidos de la necesidad de defender nuestras tierras ante la invasión extranjera. Esa fue la convicción que acompañó al Teniente Herman Velilla a lo largo de su travesía chaqueña. Los relatos que obran de sus propias manos revelan con crudeza las penurias y los gestos de sobrehumana abnegación brindados por quienes eligieron ser protagonistas de nuestra historia en las circunstancias más adversas. “Por favor, ¡no me hagan héroe que no sabré desempeñar el papel!”, reclamaba inundado de humildad, Herman Velilla, en una de las últimas cartas que dirigiera a su madrina de guerra Adalita Ayala Cabeda. El joven de 21 años había conocido la vida de estudiante universitario y profesor de colegio en la ciudad; sin imaginar, tal vez, que el llamado de la Patria habría de convertirlo también en guerrero y cronista de sucesos desde las primeras líneas de batalla, resistiendo con ferocidad, inclusive, el largo asedio a Boquerón.

El héroe chaqueño Herman Velilla reclamaba, sin embargo, honores únicamente para aquel valiente anónimo. “Si algún héroe grandioso hay en esta guerra es el más obscuro, el menos conocido y el que todo lo hace y todo lo soporta con su estoicismo espartano de soldado paraguayo. Ante él depóngase todos los homenajes y sea eterna la gratitud de la nación para él. Su resistencia y sobriedad inverosímil, unidos a su formidable coraje han salvado a la Patria y la llevarán todavía a mayores triunfos”. El 20 de Noviembre de 1932, desde el Fortín Gaspar Rodríguez de Francia, enviaba el Teniente Velilla esta carta que se convertiría en referente de sus pensamientos más sublimes y despojados. Apenas unos días después, el 28 de noviembre de 1932, el joven encontraría la muerte en una emboscada, mientras dirigía un camión que transportaba agua. No llegó a vislumbrar la paz al final del camino, y ofrendó con sencillez su vida sin reclamar honores para sí; solo para el valiente y anónimo guerrero paraguayo.

“Además de su ejemplo, nos dejó también estas magníficas crónicas que reviven las vicisitudes del frente de batalla, desde una mirada que, a pesar de todo, siempre transmitió convicción patriótica y esperanza. Un testimonio que, en estos tiempos, se torna cada vez más actual y necesario”, expresó el presidente del Congreso, senador Roberto Acevedo, durante la presentación de la obra.

El Teniente Herman Velilla falleció víctima de una emboscada,  sin dimensionar siquiera la magnitud de su arrojo o la trascendencia de sus letras como testimonio de aquel “infierno verde” al cual amó más que a su propia vida. Estos relatos -al igual que el autor de ellos- tuvieron su propia historia. El diario del Tte. Velilla había sido enviado a su Madrina de Guerra poco antes de su trágico fallecimiento, mediante ella fue salvado de una eventual pérdida o destrucción.

Por fortuna, los textos escritos al fragor de la batalla o en las horas de descanso del campamento de guerra, arribaron finalmente a la amorosa custodia de la familia Velilla. Desde allí cabe destacar también la tremenda fortuna de contar con Julia Velilla Laconich, una integrante de la familia, destacada por su labor como historiadora e investigadora. Doctora en Historia, cuenta con una extensa trayectoria, tanto al servicio del país en embajadas e instituciones, como realizando trabajos de investigación que le permitieron la publicación de libros que son considerados importantes referentes históricos y en especial en el área de la geo-política. “La pasión puesta por Julia en este trabajo de recopilación de textos nos permite hoy acercarnos a esa otra pasión: la de su antepasado Herman Velilla. Una pasión en el amor a la patria, sentimiento que finalmente, a pesar del tiempo y la distancia los une tanto como el apellido en común”, afirmó Margarita Morselli, directora general del CCR El Cabildo durante el acto de presentación del libro.

Recogemos un fragmento del diario, lo que escribía Herman Velilla un miércoles 21 de setiembre: “Hoy, día de los estudiantes, para quienes están en medios civilizados, paso todo el día en la primera línea, bombardeando, los cañones nuestros, y lloviendo balas de ambos lados. Es un día nublado, algo fresco, lo que alivia la sed de los soldados, a pesar de ello recorren el monte cortando tunas que exprimen y beben de ellas un licor amargo como jugo de tabaco, otros cavan raíces de ysypó que dan un jugo lechoso que por lo menos no es amargo como el otro: ni las balas que vienen rasantes, asustan y detienen a estos sedientos soldados. Como carne conservada con galleta y ya no tengo agua”.

En el prólogo del libro, el senador Arnoldo Wiens destacó el protagonismo de la juventud del país. “Fueron los jóvenes paraguayos los artífices de la victoria en el Chaco paraguayo. Desde Adolfo Rojas Silva (asesinado en Fortín Sorpresa, también a los 21 años, el 25 de febrero de 1927) pasando por los jóvenes que reclamaron la reacción de los gobernantes paraguayos ante la invasión del Chaco por parte de los bolivianos (23 de octubre de 1931) hasta la muerte de Herman Velilla, y tantos otros que no podemos mencionar en este breve espacio, no cabe duda de que fueron estos jóvenes paraguayos los auténticos gestores de esa epopeya que nos dio soberanía sobre nuestro Chaco”, comentó. La Comisión Nacional de Fomento y Puesta en Valor de los Sitios Históricos de la Guerra del Chaco (Ley 5528/15), presidida por el senador Wiens, levantó un monumento donde el Tte. Velilla fue asesinado, a unos 22 kilometros de Avalos Sánchez.

Esta es sin dudas una importante apuesta del Congreso de la Nación, a través de su Centro Cultural de la República El Cabildo, en este 2016: el rescate de la memoria a partir de testimonios escritos en el mismo frente de batalla por un joven patriota, el Tte. Herman Velilla.