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Objetivo Mordzinski en MARTE

La Acción cultural de España, centroamérica cuenta, El Museo de Arte de El Salvador y Fundación Poma presentan la exposición: Objetivo Mordzinski, en la cual podrás disfrutar de 276 fotografías, la mayoría de ellas inéditas o de nueva producción nunca antes vistas en El Salvador.

LA HISTORIA EN LAS PAREDES

Sergio Ramírez

No sé a quién se le ocurrió bautizar a Daniel Mordzinski como el fotógrafo de los escritores, pero no hizo sino confirmar una verdad muy obvia. Si tocara jugar a la rayuela de las palabras como le gustaba a Cortázar, yo podría decir el escritor fotógrafo que usa la cámara como si fuera la pluma para escribir y describir cuerpos y rostros, situaciones, momentos, perfiles, rasgos, que deja para la historia con una precisión que asombra.

Posar no es la palabra que yo usaría cuando uno se deja fotografiar por Daniel. Posar es aburrido, escuchar el clic de la cámara repetirse una y otra vez. Con él es asunto de magia, alguien que busca el instante, lo encuentra, y lo detiene.

Vamos caminando por una calle de Arequipa, hallamos el portón del convento de Santa Catalina donde los porteros ya lo conocen, entramos a una de las celdas de las monjas enterradas en vida, encuentra el ángulo, el tono de luz, nos coloca donde ha elegido, y un segundo después oyes que dice sus palabras rituales “gracias señores”, y todo se acabó.

Como en la escritura, las fotos de Daniel son un asunto de invención. Hay que imaginar antes lo que va a ocurrir en la foto, como si fuera una página en blanco. Y los escritores fotografiados deben someterse a un juego imprevisible, cuyos resultados aleatorios sólo él conoce, y ya sabes que lo tiene todo cuando sonríe al asomarse al visor.

La foto que le tomó a Borges de perfil, es una foto fundacional, e imagino que entonces habrá tenido que revelarla en el cuarto oscuro y ver a trasluz el negativo para descubrir la maravilla inmarcesible que había conseguido, un Borges porteño en blanco y negro como no hay otro.

Y García Márquez vestido con sus galas blancas de caribeño sentado al borde de la cama, vestida también de blanco, como quien espera en una estación olvidada el tren que va a llevarlo para siempre a Aracataca. Carlos Fuentes frente al mar y al fondo una palmera solitaria. Vargas Llosa recostado en una cama de hotel, escribiendo a mano a la luz de una vela flauberiana.

Cuando Daniel cuente en un libro la historia de cada foto que ha tomado, será el segundo tomo de su historia de la literatura latinoamericana. El primero de ellos está aquí en las paredes.