Luisa y el director de la OSIC en la antigua escalera de El Cabildo.

“Los músicos latinoamericanos tienen mil piedras en el camino”

Durante su breve paso por Asunción para actuar como solista invitada en el concierto de apertura del Ciclo Oficial Internacional de la Orquesta Sinfónica del Congreso Nacional (OSIC) el pasado abril, conversamos con la pianista suiza Luisa Splett.

Foto: Gentileza Luisa Splett
Foto: Gentileza Luisa Splett

Luisa Splett proviene de una familia de músicos asentada en Winterthur, Suiza. El piano siempre formó parte del hogar, es así que apenas logró alcanzar las teclas, Luisa lo adoptó en su vida. Con cinco años comenzó los estudios formales del instrumento, si bien ella afirma que jamás lo vio como una obligación. “Para mí las clases nunca fueron un deber. No debería ser una obligación si es algo que amas”, resalta.

“Toqué violín por un tiempo porque mi papa era violinista y quería intentar pero no me gusto tanto como el piano, lo encontraba mucho más difícil”, explica. Al culminar el colegio decidió estudiar música como carrera, a pesar de que también le interesaban otras cosas. Estudió algunos años en su país pero extrañaba a Chile, en donde había vivido un tiempo como alumna de intercambio. “Entonces fui a Chile a terminar mi carrera”, comenta. “De Chile me gustó su geografía y quería aprender español. Una vez allí ya no quería volver. Tengo una familia de intercambio y les digo mamá y papá hasta ahora”, cuenta. Una vez culminados sus estudios en Chile, Luisa se trasladó a Rusia para realizar un post-grado. “Rusia es muy fría y me costó más hacer amistades pero una vez aprendido el idioma y pudiendo comunicarme mejor comprendí que los rusos no son tan diferentes a los latinos solo un poco más reservados al principio y las amistades de allá son amistades de por vida”.

Luisa durante la semana de ensayo con la OSIC en El Cabildo.
Luisa durante la semana de ensayo con la OSIC en El Cabildo.

Tras cinco años de exitoso estudio se trasladó a Berlín en 2012. Actualmente cursa un doctorado en Pedagogía en Música y una vez concluido desea postular como profesora de piano en las universidades. “De ahí a donde me lleve el trabajo”, acota.

Le preguntamos acerca del enfoque que se le da a la música en los diferentes lugares que tuvo la oportunidad de conocer. “La infraestructura tiene mucho que ver, cuando la música clásica es algo del día a día la gente toma con más naturalidad el dedicarse a eso. Si tenés un piano en la casa, o los papás te llevan a conciertos o al ballet, entonces encontrarse con la música va a ser más fácil”, explica.

“Eso no quiere decir que no encuentre talentosa a la gente que no tiene esas cosas. A veces pienso que los latinoamericanos tienen mil piedras en el camino. No es muy bien vista la profesión de músico pues todos dicen que te mueres de hambre y eso puede ser un conflicto en la misma familia. Entonces cuando lo logran tienen mucha pasión por su oficio y eso les falta a los otros”, resalta.

Además de sus estudios, Luisa trabaja en la Ópera Estatal de Berlín donde hace talleres para niños y adolescentes refugiados. “Todo lo que mezcla la música con pedagogía o proyectos sociales, como eso de integrar a la gente a través de la cultura, hace una gran diferencia. En una hora le podemos cambiar la vida a un chico”, enfatiza. Los talleres se imparten en grupos de entre 15 y 25 chicos que aprenden el idioma alemán con la música. “Al menos tendrán una idea de lo que es el arte luego tendrán algo más, al final ellos serán músicos o el futuro público”, destaca.

“La OSIC es como un hogar muy querido”

 

Luisa Splett al fondo muy atenta a la batuta del maestro Sánchez Haase.
Luisa Splett al fondo muy atenta a la batuta del maestro Sánchez Haase.

Esta es la tercera vez que Luisa compartirá escenario con la Orquesta del Congreso de la Nación, por lo cual se encuentra enfrascada en los ensayos que se realizan en el Centro Cultural de la República El Cabildo. “Son amigos y nos comunicamos por el Faceebook. Es como volver a casa, regresar a un hogar muy querido”, señala. También destaca la relación profesional establecida con el maestro diego Sánchez Haase, director de la OSIC. “Él escribió una obra para mí y una amiga soprano. Actualmente Lourdes, su esposa, está diseñando un vestido para que lo use este jueves en el concierto. Le pedí que tuviera bordados de ñandutí”, comenta.

Luisa encuentra muy positivo que la OSIC esté compuesta por jóvenes músicos. “Los van formando y encuentro que la orquesta suena muy bien. Al final no importa si es joven o no. La orquesta más conocida en Latinoamérica es la Simón Bolívar de Venezuela. Está compuesta por jóvenes  y suena excelente”, explica. “La calidad tiene que ver con el nivel profesional y no con la edad. La pasión hace la diferencia”, puntualiza.

 

Momentos del ensayo de la OSIC.
Momentos del ensayo de la OSIC.

Sobre Luisa Splett

Luisa Sereina Splett nació en el año 1983 en Winterthur, Suiza. Comenzó a tocar piano a los cinco años, aprendiendo con los maestros Sylvia Näsbom-Thellung y Karl- Andreas Kolly. Continuó sus estudios del piano en Santiago de Chile con la profesora Yelena Scherbakova, donde en 2006 se graduó del Conservatorio de la Universidad Mayor con máximos honores. En 2007 se trasladó a San Petersburgo, Rusia, donde ingresó al prestigioso Conservatorio N. A. Rimsky-Korsakov con el profesor Oleg Malov. En 2009 culminó su postgrado con el examen de concertista, obteniendo la máxima nota en todas las materias. Regularmente asiste a clases magistrales impartidas por tan renombrados pianistas como Roberto Bravo, Musa Rubaskite, Arkadij Aronow, Jura Margulis, Paul Badura-Skoda, Vladislav Bronewetzkj y Pascal Devoyon. Su repertorio abarca toda la literatura clásica para piano, desde el barroco alemán e italiano y la música del período clásico, hasta las obras de compositores contemporáneos suizos y latinoamericanos. Tiene cuatro CDs grabados: “Inspiration Schweiz” (2010), “… et je me souviens” (2011), “Wie im Fluge” (“Como volando”, 2014) y un disco dedicado a la música de piano del compositor suizo Emil Frey (2016). En el escenario desde los siete años, Luisa inició su carrera profesional de concertista en 2009 con la participación en festivales internacionales en Bélgica, Brasil, Argentina, y Suiza, y la actuación como solista en nombrados auditorios y salas de concierto de Suiza, Chile, Rusia, Alemania, Bélgica, Inglaterra, España, Italia, Portugal, Hungría, Argentina, Brasil, Ecuador, México, y Estados Unidos donde en 2011 debutó en la Carnegie Hall de Nueva York con un recital ampliamente elogiado en la prensa local. En sus recientes giras por Estados Unidos (2012) y Sudamérica (2012, 2013, 2014, 2015) no solo actuó en recitales y conciertos con orquestas sinfónicas locales vivamente aclamados por el público y la prensa, sino que dio también clases magistrales y clínicas en universidades y escuelas de música, despertando en sus discípulos gran entusiasmo y el deseo de seguir perfeccionando sus técnicas pianística.