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“Desarraigos”: historias que merecen ser contadas a través del arte

Meses de investigación en terreno llevaron a la artista visual Catalina González a ser testigo privilegiado de la industria de extracción del alga Lessonia Spicata – o Huiro Negro como se le conoce comúnmente – en diversas caletas de la Región de Tarapacá. De aquella experiencia nace Desarraigos, exposición que refleja una realidad poco conocida, pero que involucra a una industria cada vez más emergente y que puede verse en el Centro Cultural Estación Mapocho.

Licenciada en Bellas Artes, la carrera de González es breve pero fructífera. Exposiciones colectivas e individuales en Chile y el extranjero la han alzado como una de las artistas con mayor proyección de su generación. Reconocimientos suma varios, como el premio Bicentenario Arte Joven MAVI (2007) y el primer premio en el concurso Entre Cha.co & Finlandia por su obra Umbra (2015).

Dado su interés por el relato y las historias simples pero cargadas de simbolismo, dirigió la mirada hacia el Norte Grande del país. Así se origina “Desarraigos”.

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“Es una arista de un proyecto general que estoy haciendo sobre las costas en Pisagua, Yape y Caramucho. Nace de la idea de hablar del Huiro Negro y su explotación a nivel industrial y la problemática que se genera con el paisaje natural, el entorno, los recursos naturales”, comenta la autora.

La exposición, que se desarrolla en el Centro Cultural Estación Mapocho hasta el domingo 2 de julio en la Galería Bicentenario, se compone de unidades de fotografía, video y objetos rutinarios (como una silla y una mesa) elaborados con la misma alga. Elementos cuya interacción dan cuenta de la compleja vida de los huireros, habitantes de la zona que se dedican a extraer el producto para las grandes corporaciones exportadoras.

“Es bastante dura, son caletas que no tienen agua, no tienen mucho acceso a comodidades ni nada. Y en contraste, está la parte institucional que es la que controla toda la extracción del alga” sostiene González. “La industria es la que compra, muele y exporta, generando el círculo capitalista. Tuve que meterme en todo aquello para poder entenderlo”.

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Experiencia que vivió en carne propia en la Región de Tarapacá, pero que fácilmente se puede extrapolar hacia otras zonas del país, donde el cotizado huiro constituye un importante recurso. Sus reconocidas propiedades cosméticas y alimentarias, elevan cada día su demanda desde Europa – y principalmente – Asia. Negocio redondo sólo para algunos asegura la artista.

“A mí lo que más me interesa es el territorio; lo que está sucediendo ahí en el lugar, en el paisaje, en las caletas y con las personas que están trabajando con esto. Que en el fondo, siempre se les categoriza como quienes devastaron las costas, pero existe todo un proceso porque no pueden hacer otra cosa. Hay un tema social ahí muy fuerte”.

Comentarios del Público

Ana María López, Brasil.

Desarraigos me pareció muy interesante, sobre todo para mí que soy bióloga. Me pareció una crítica a este mundo que parece ser sostenible, pero no lo es”.

Francesca Masina, estudiante de filosofía.

“Me gustó Desarraigos, me hizo pensar sobre mi padre, mi familia. Mi papá es pescador, entonces de alguna manera se conecta bien con la producción, con lo mucho que se esfuerza por los bienes que nos puede dar, lo que está muy bien ejemplificado en la exposición con una silla rodeada de algas”.

Desarraigos, de Catalina González, se presenta en la Galería Bicentenario de Centro Cultural Estación Mapocho, hasta el 2 de julio. Martes a domingo, de 11.00 a 20.00 horas. La entrada es liberada.