formato CityExperience-2017 960x555px Noche Fatal

¡El Salvador vive una Noche Fatal!

La Academia Salvadoreña de la Historia y el Museo de Arte de El Salvador, en el marco de los 100 años del siniestro del 7 de junio de 1917, recuerdan con la exposición 7 junio, Noche Fatal… 1917  la vulnerabilidad de nuestro territorio.
DSCN5246El 7 de junio de 1917, residentes de la ciudad de San Salvador y poblaciones aledañas sufrieron los estragos de violentos sismos. Con dos destructivos movimientos de tierra anteriores a esta fecha (entre otros sismos) durante la segunda mitad del siglo XIX, el terremoto de 1854 y el de 1873, no era de extrañar que en el llamado “Valle de las Hamacas” sus pobladores recordaran una vez más la razón de ese calificativo; sin embargo a principios del siglo XX estos sismos fueron el anuncio de una catástrofe mayor: la erupción del volcán de San Salvador.

 Arrojando cenizas y gases, la erupción desconcertó a los pobladores, con el agravante de la activación de cráteres menores en las laderas. En días siguientes, la laguna que por mucho tiempo fue la atracción del cráter llamado “El Boquerón”, desapareció entre nubes de gases, formándose el cono central al fondo de la abertura. La lava que arrojó el volcán tomó el camino del poniente, en dirección al poblado del Quezaltepeque, cubriendo laderas y destruyendo áreas boscosas y cultivos.

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Las edificaciones de adobe y bahareque cayeron al suelo aunque los nuevos edificios, construidos con refuerzos de hierro y los de lámina troquelada y estructura de madera resistieron los movimientos de tierra; esto condicionó que la imagen urbana de las ciudades del valle cambiara al favorecer más estos materiales en la reconstrucción pos-terremoto. Persiste el recuerdo de estos hechos en fotografías de la época y algunos todavía recuerdan las letras que se cantaban después, con música de un tango:

Siete de junio, noche fatal,
bailó este tango la capital
¿Quién te botó? ¡Yo me caí
por ir huyendo de El Jabalí!