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Exposición Francisco Wenceslao Cisneros

El Ministerio de Cultura de El Salvador se complace en presentar las obras del artista salvadoreño Francisco Wenceslao Cisneros (1823-1878), pertenecientes al Museo Nacional de Bellas Artes y a la Biblioteca Nacional José Martí, de Cuba, expuestas en el Museo de Arte de El Salvador, conmemoran dos efemérides: la celebración de dos centurias de la fundación de La Academia Nacional de Bellas Artes de San Alejandro en Cuba (1818-2018) y la celebración de los 15 años de la existencia del Marte.
Asimismo, esta exposición cumple con el deber histórico de dar a conocer la obra del artista más emblemático del s. XIX salvadoreño, quien parte desde su adolescencia de nuestro país para nunca más volver.

Su estadía en Europa como discípulo de los franceses Jean Gigoux y Eugene Delacroix, le permite desarrollarse bajo la disciplina y estilo neoclásico, gracias al cual alcanza el perfecto dominio del dibujo, y en el cual el color se supedita a la estricta línea en la pintura. Su credo estético queda constatado en cada una de las piezas que componen la exhibición: óleos, dibujos y grabados, que visualizan retratos puros, caricaturas y alegorías religiosas como temas.
Las piezas de la exhibición debidamente seleccionadas conllevan la intención de que cada uno de los espectadores se acerque, conozca, admire y haga propio dicho bien artístico- cultural, que ha sido debidamente conservado allende nuestras fronteras y que en esta ocasión recibimos, gracias al generoso préstamo de Cuba, con quien estrechamos lazos de fraternidad a través de esta muestra. Nuestro Cisneros, podríamos decir, posee doble nacionalidad pues arribó a la isla en 1858 para concursar, ganar y ser ratificado por la Reina Isabel II de España como director de la Academia de San Alejandro, en 1859, la cual dependía de la Real Academia de San Fernando en Madrid. Su obra y un compendio pedagógico innovador dentro de la enseñanza artística plástica, le merecerán mantenerse dignamente dirigiendo la prestigiosa escuela hasta el día de su deceso, en 1878.
Es un deber para la historia del arte salvadoreño y cubano, cumplir con el deseo de Francisco Cisneros de regresar a su patria natal, ya que antes de sufrir la apoplejía que le causara su muerte, sentía la necesidad imperante de volver.
Tenemos entonces con nosotros a una de las más destacadas personalidades de la historia nacional, en especial de la historia de la cultura y del arte salvadoreño.
Que la obra sea un grandioso presente del pasado.

Dra. Astrid Bahamond
Curadora