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La tierra paraguaya en los colores intensos y expresivos del rosarino Norberto Moretti

La naturaleza desde una visión muy particular: la suya, es lo que nos ofrece el artista rosarino en su actual paso por El Cabildo.

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“Luz de Nocturno”, pinturas de Norberto Moretti, se encuentra en exposición en la sala de Exposiciones Temporales del Centro Cultural de la República El Cabildo, extensión cultural del Congreso de la Nación (Avenida de la República entre Chile y Alberdi). Una vez más este experimentado artista trae sus colores intensos y expresivos para compartirlos con el público paraguayo, teniendo varios de ellos su inspiración en nuestra roja tierra y en el azul del cielo guaraní, según comentaba el argentino, oriundo de Rosario. “Comencé a venir a Paraguay en 1981, desde entonces y hasta ahora son 37 años, con retornos gustosos porque me causa mucho placer reencontrarme con el país en donde me tratan muy bien. También me parece maravilloso este contraste que tienen ustedes ante la vista y que a lo mejor por eso mismo les pasa desapercibido ante los ojos. Este contraste entre la tierra roja, el verde maravilloso de la vegetación y la luminosidad del cielo azul. Para mí, como pintor amante de los colores, esa cosa permanente, tenerla todo el tiempo frente a mis ojos me fascinó y desde el primer momento cambió un poco, creo yo, la paleta de mi trabajo”, explicó. Agregó que en esta ocasión, regresando ya luego de unos cuantos años, hay varios trabajos que se sienten como un homenaje a nuestro suelo. “Hay algunas obras que aluden a la tierra roja y al azul del cielo, pero no son paisajes en el sentido tradicional de la palabra. Es decir que no son paisajes que uno reconoce como algo fotográfico. Es un paisaje que tiene mucha síntesis, mucho color, mucho ritmo. La composición que para mí es muy importante. Está entre lo romántico, expresionista y simbolista siempre en el lenguaje que uso,  que es el de la pintura”, explicó. Al relatar los motivos del nombre con el cual fue bautizada la muestra, el maestro rosarino expresó: “Guarda relación con varias obras en las cuales el sol pareciera irse. Cuando yo hago una pintura que no es muy clara, siempre dejo un espacio para la luz; y si ya tiene luz, la incentivo. Es un símbolo que siempre se puede utilizar”.

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“Sin ninguna duda uno va pintando con la edad que tiene y con la experiencia que tiene. Eso hace que la pintura de los 20 sea una y la pintura de los 50 sea otra. Pero si uno ha sido auténtico no tiene por qué arrepentirse”, reflexionaba con relación a la transformación que va sufriendo, tanto en forma como en contenido, su trabajo a lo largo de los años. “Uno con los años puede percibir si existía un error o un cierto grado de inmadurez en una pintura, pero en esa inmadurez hay un mérito también”, mencionaba, “lo que es imperdonable es una autocrítica débil, que haya sido permisiva y haya dejado pasar errores que se podían evitar o haber sido condescendiente con lo que se usaba o con la moda o con lo que se vendía y de alguna forma venderse uno mismo en cuanto a su propio producto”, precisó. “Puedo ver una obra de los 20 años y notar las diferencias pero no me arrepiento, cada obra tiene que ver con lo que he vivido”, finalizó.

Consultado acerca de los consejos que daría a jóvenes que están comenzando el camino de las Artes Visuales, el artista, resaltó al amor como el cimiento de toda carrera artística.

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Sobre Norberto Moretti

Nació en 1943, en Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina. Cursó estudios privados con los profesores Marcelo Dasso y Cati Tarsitano. Su pintura recorre la Argentina realizando muestras individuales desde 1972. Ha expuesto en Paraguay, Alemania, Bélgica, Italia, Holanda, Perú, España, México y Bulgaria.

Periódicamente la imagen de su trabajo cambia, manteniendo la esencia de su estilo, lo que unifica toda su producción.

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Foto: Luis Vera

Además de su labor pictórica, Norberto Moretti fue el coordinador durante varios años de las muestras que se realizaban en CIBIC, de Presidente Roca 740, donde a modo de recuerdo y homenaje a artistas rosarinos fallecidos, la exposición funcionaba además, en algunos casos, como rescate de injustos olvidos. Su labor era unipersonal, elegía el artista, diseñaba el montaje de la muestra, escribía los prólogos y en casi todas las ocasiones transportaba la obra.

El crítico paraguayo Osvaldo González Real, director de la Casa de la Literatura Augusto Roa Bastos, se refirió al artista rosarino como alguien que “ha evolucionado considerablemente hacia un expresionismo Sui Géneris donde los paisajes expresan con tremendo poder esa fuerza interior que irradian los verdes, azules y amarillos de su paleta incandescente”. El crítico de arte y asesor de El Cabildo agregó que “Los trazos de una materia densa refuerzan el efecto paisajístico y nos transportan hacia mundos ocultos del inconsciente. La composición contribuye por otra parte a dar realce a este espectáculo visual trascendente”.

Para culminar, el director de la Casa de la Literatura Augusto Roa Bastos puntualizó que “todo colabora a este fin pictórico: lo métrico, lo luminoso y la concepción plástica. La obra de este notable pintor rosarino que ya ha dado la vuelta al mundo, sorprende cada vez que se la ve, a raíz de la constante inventiva del artista y de su voluntad auténtica de crear paisajes extraños y misteriosos”.